Capitulo II – 4am Knows All My Secrets

Junto con las primeras noches en un piso sola vuelven también las noches sin dormir. Hay algo mágico en la capacidad que tiene la vida de soltero de quitarte horas de sueño. Parece que la noche todo sea más fácil, la oscuridad fuera de las ventanas encaja perfectamente con la oscuridad que tienes dentro. 

Cuando no hay luz no tienes que abrir los ojos tanto, el aire es más fresco y más ligero. La noche es algo misterioso, donde puedes juntar la oscuridad con los pensamientos que no puedes decir en voz alta y es casi como si no existieran. 

Siempre tuve la certeza que hasta cuando no lo dices en voz alta algo no existe del todo, sigue siendo un pensamiento, algo que solo existe en tu cabeza. Es un poco lo mismo con las lágrimas que caen después de la medianoche, casi no cuentan, nadie las ve, nadie te escucha, tú mismo eres casi demasiado anestesiado de sueño y cansancio que casi ni te das cuenta de estar llorando. Son lagrimas silenciosas que caen cuando tu estas allí, abrazado a tu tristeza, esperando que pase algo que te ayude con todo esto y que nunca llega. 

Las 3 de la mañana conocen mis secretos, pero hay algunos que guardo para las 4 de la mañana, son mis secretos más oscuros, estos en que confieso de haber dejado pasar meses, años, infeliz y haber aguantado solo por miedo de estar sola, por miedo de no ser suficiente, de merecerme esto y no de ser feliz. Estos momentos en que puedo decir en voz alta que cuando dormíamos juntos me daba la vuelta al otro lado porque no podía mirarle sin llorar, sin pensar que no le estaba dando lo que él quería ni estaba dando a mí misma la oportunidad de ser lo que soy. Las 4 de la mañana es la hora de la verdad. 

La hora en que sabes que los últimos años antes de que te dejara son los que a ti te habían servido para olvidar tu amante de toda la vida, que en realidad has estado enamorada de dos personas por mucho tiempo y que ya desde el principio sabias que este partido lo ibas a perder, lo ibas a perder todo e igualmente no has tenido la fuerza de mirar con cara bien alta tu vida y tomar las decisiones que hubieras tenido que tomar. 

Es el momento en que te das cuenta que si hay alguien que te hace ser ti misma es esto lo que tienes que buscar, no relaciones mediocres que solo te permiten ser ti misma a medias, que te cortan las alas con sus celos y sus paranoias. Desde que vivo fuera de mi país me he dado cuenta que soy una mujer un poco especial, para decirlo en buenas palabras. Mis amigas más cercanas me llaman la mujer de hielo, pero en realidad soy de hielo por fuera, pero sé que dentro llevo fuego también, solo necesito alguien que me encienda, y ellas este alguien nunca lo han conocido. 

Han conocido alguien que me ha querido, pero nunca alguien que me ha hecho perder la cabeza por el deseo de tenerle, alguien que en realidad nunca he mirado con la dificultad de tener mis manos en su sitio y no empezar a tocarle y morderle. 

Había llegado hasta a pensar que no podía sentirlo más con nadie, este deseo incondicional, que no importa cuánto difícil te lo pongan tu les quieres igual, por el día, por la noche, en tus sueños. Este deseo de abrir la puerta y verle allí y ni poder decir “hola”, solo deseo, puro. Estaba ya convencida de que era algo que se iba con el tiempo, de que el hecho de haber pasado 10 años más en este mundo me había quitado la ilusión. 

Y a las 4 de la mañana del lunes me he dado cuenta que no es así, de que existe alguien más que me puede hacer sentir mi misma, que me puede hacer olvidar todo y sentir solo e solamente deseo de tenerle. ¿Y como no querer esto una vez que has entendido que aún existe? Sería como no querer un medicamento que te puede hacer sentir bien, este bien que te parecía hasta raro sentir. 

El riesgo es lo frágil que eres cuando no son las 4 de la mañana, cuando los secretos vuelven en tu cabeza y las palabras son más difíciles de sacar, sobre todo cuando a las 4 de la mañana estabas despierta, mordiéndote los labios hasta la sangre, y llevas 3 horas escasas de sueño; lo frágil que llegas a ser porque te sientes mejor, pero en realidad no lo estás, es solo un momento, una de las tantas emociones que cambian cada día, es solo otro paso en el olvidarle, en el pasar página y en volver a escribir tu vida como si siempre fueran las 4 de la mañana y siempre pudieras decir en voz alta tus secretos.

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