Capitulo VIII – Lo Que La Mente Olvida

Has vuelto a tope de trabajo (y de resaca). Estás en otro momento de la post-separación: el momento de que se tiene que acabar el pensar demasiado y hay que empezar a mirar solo a ti mismo y a tu bienestar.

Fácil, ¿no?  

Descubres en los hombres que se cruzan por tu camino todo lo que te ha dado asco de tu padre desde que tenías 11 años. La famosa mono-neurona difícil de aguantar en un mundo y en una sociedad en la que vives donde lo que cuenta es apariencia, los sentimientos no existen y cada uno usa el otro según sus necesidades. 

Te sorprendes sorprendiéndote de sentirte usada cuando en realidad sabes que eras tú que empezaste a usar el otro.  Te sorprendes sorprendiéndote de que te hayan traicionado cuando en realidad sabes que eras tú que empezaste a traicionar el otro. 

Has llegado a otro punto, en el que ahora ya ni te dan ganas de decir como estas porque no puedes más de escuchar las mismas frases una y otra vez. La teoría es muy fácil, sobre todo cuando la vives desde fuera y con perspectiva, ¿pero luego quien te quita la tristeza que no puedes quitar? Quien entiende de que, si han pasado dos meses, que, pero tu vida no es más la que has creído por mucho tiempo. Y entonces te callas y sigues adelante, has estado callada por mucho tiempo, ahora no importa si lo haces un poco más. Sonríes, te demuestras fuerte, la gente te dice lo bien que te ve y tu dentro te sientes muerta en tu caos y con tus monstruos. Pero sigues sonriendo y explicando a todo el mundo que lo entiendes ahora, porque es verdad que lo entiendes, que lo aceptas, que te quieres. Los monstruos siguen allí dentro de ti y nadie los ve, son los fantasmas que te acompañan desde que tienes memoria y que en el profundo de ti sabes que no se van a ir, son parte de ti. 

Como hacer entender a los que te rodean de que son parte de ti, que no quitan que te quieres, que quieres ser feliz. Que piensas en ti misma cuando dices que le quieres ver, no piensas en él, piensas en lo que TU quieres. 

Cansada de putas, de puteros, de todo este amor que al final se acaba, de la sociedad que te impone una familia, que te impone que tienes que sentirte mal si no tienes hijos y tienes más de 35 años, no importa lo que has hecho en tu vida, donde has llegado, tus logros. Cansada de sentirte mal porque te has jodido por no tener cojones y cansada de saber que has tirado a la basura 10 años de tu vida por un niño que al final ahora que lo piensas bien nunca te ha entendido, él también te ha usado según sus necesidades y cuando ha encontrado otra pues te la dejado como se deja un par de zapatos viejos por uno nuevo. 

Cansada de sentir rabia, hacia el mundo y hacia ti misma. Cansada de llorar. No lloras más, cada vez que te suben las lágrimas las vuelves a bajar desde donde llegaron. Tienes muy claro ahora que no vas a llorar más, ni por él ni por ningún otro idiota que se cruce por tu camino.  No vas a llorar más ni por ti misma, basta de ser patética, basta de toda esta mierda. 

Llevas más de dos meses soltera y esto es más difícil de lo que pensabas, altibajos que vienen y van, cuando piensas estar mejor por un día lo pagas con otros tres de dolor. Aprendes a convivir con esto, pero te lo quieres quitar de encima y no puedes, la rabia vuelve, a veces más fuerte que antes. 

Tu madre aquí evita que te dejes llevar por todo lo que tu psicóloga define como auto destrucción, alcohol, sexo y mucho más. Llevas 2 días de 16 y ya estás buscando algún fiestón donde perder la dignidad en cuanto la acompañarás al aeropuerto. 

La dignidad, esta desconocida.

Te acabas de dar cuenta que has tardado una semana más en seguir escribiendo este capítulo.

Sabes que tienes que estar agradecida en tener aquí tu mamá contigo, que es un soporte importante. Pero ahora estás en el medio de algunos sentimientos que la verdad no quieres que tu madre conozca.

Estas en tu salón con tu mamá haciendo crucigramas en la misma habitación, las notas de Miles Davis vuelan ligeras en el aire más fresco de un final de verano con lluvia, y tú piensas otra vez en él. Tu Dildo Mental (DM) que de Real ha pasado a ser un Recuerdo, o quizás ahora que lo piensas ha simplemente vuelto a ser tu DM del principio, solo existe en tu cabeza. El mismo que no te contesta ya y que parece que se ha olvidado de ti. 

No puedes evitar de pensar en su sonrisa, y hay algunas veces en las que luego si cierras los ojos te parece de casi poderle tocar todavía. Ha pasado tan poco tiempo desde que habéis estado juntos que aún, si te concentras, puedes sentir su olor y sus dedos acariciándote la espalda, por minutos que casi parecían infinitos por la sorpresa de encontrar tanta dulzura; sus labios tan comibles que deseaste por tanto tiempo y estos besos que te daba, de estos que se quedan un momento cerca de tus labios sin casi respirar, esperando y disfrutando de este deseo de tocarse antes de llegar. Tu corazón late más fuerte solo al escribir todo esto y sigues aún sin entender como puede ser que hayas llegado a esto. 

Has ido a ver tu psicóloga y te ha dicho que ya estás mejor, te lo hace ver por un momento todo en otra perspectiva y todo parece tomar más sentido. Has ido a verla porque estabas convencida de tener un problema, de no poder sentir deseo, de no querer dejarte tocar y te das cuenta que todo lo que has sentido con tu DM te demuestra que el problema no eras tú, no estaba en ti, el problema estaba en tu ex y en todo lo mal que te ha hecho, todo lo culpable que has llegado a sentirte, todo lo pequeña y mala que te sentías cuando pensabas que no te merecías alguien como él. 

El deseo que has sentido por tu DM, las ganas de verle que has seguido sintiendo después, los escalofríos en la espalda y los pelos de punta, el no poder controlar tu respiro, todo esto demuestra que estás bien, una vez más no estabas loca, solo te hacían pensar que lo estabas. 

Intenta explicarte de lo bonito que es lo que has vivido con tu DM, el famoso amigo de tu ex, que tenia que quedarse a dos metros de distancia de ti cuando estabaís juntos porque no se podía aguantar y al final no ha podido aguantar, esto es lo mucho que me quería. No importa si ahora no existe más. 

QUEDATE

CON

LO 

BONITO

Con las sonrisas, con las sensaciones que sentías cuando saliste de su casa, porque estás sensaciones uno no se las inventa. Te quedas con esto y la rabia se va, pero se queda la tristeza, como siempre, recuerdas tu famosa música en el fondo, siempre presente, tu tristeza como un abrazo que tanto necesitas. 

Tristeza que ayer te ha hecho llorar como no llorabas desde hace semanas, pensando en que es una pena tan grande que hayas sentido todo esto por alguien que ya sabías desde el principio que no podías tener. Tristeza porque estás tan cansada que no te quedan ni ganas de luchas y tristeza porque probablemente te das cuenta que tu DM no es un chico que merece tu lucha. 

Entonces le dejas ir, sabiendo ya que tardarás en olvidarle pero que al final le olvidarás, como olvidas su perfumen, sus ojos, su cara, todo poco a poco desaparecerá, también el recuerdo de las sensaciones que tuviste, de los escalofríos, de tu respiro.

Poco a poco desaparecerá.

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